Francisco Rebolledo

||| Davo Valdés de la Campa |||

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Francisco Rebolledo desde hace más de 10 años dirige uno de los talleres literarios con más tradición en Morelos. Una gran parte de los escritores jóvenes que hoy conforman la llamada escena morelense han iniciado con Rebolledo su proceso de escritura y otros tanto han pulido su voz literaria bajo la tutela del autor de Rasero, como en su momento una gran generación de poetas lo hicieron con Javier Sicilia. Pero también muchos de nosotros que no formamos parte de su taller leímos su obra en la carrera de Letras Hispánicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, otros tantos lo tuvieron como catedrático en la Facultad de Artes y por ende su pensamiento ha influido en muchas generaciones. Es un hecho que su figura resulta imprescindible, ya no sólo en términos locales, también a nivel nacional pues se trata de unos de los narradores más entrañables y auténticos del panorama mexicano y este año desde las Tertulias Literarias 4 Letras y Ruina Tropical hemos decidido dedicarle nuestra lectura magistral para rendir un homenaje por su obra y por aprovechar las características literarias de Cuernavaca para nutrir su obra narrativa y ensayística.  Pedimos a varios escritores jóvenes, alumnos suyos, lectores de su obra que nos dijeran en un párrafo cómo Francisco Rebolledo había marcado su propia creación o concepción de la literatura. Aquí las respuestas.

Eduardo Islas (ingeniero y escritor)


Francisco Rebolledo es una gran escritor, los que hemos leído su obra quedamos atrapados para siempre en sus letras y en sus historias: Rasero, La mar del Sur, La ciencia nuestra de cada día, Pastora y otras historias del abuelo, entre muchas otras). Un día a la semana tengo y tenemos la suerte y el privilegio de vivirlo, de aprender de él: en sus comentarios de nuestros textos entusiastas, en sus anécdotas con escritores y en su sabiduría compartida. Pero más que un gran escritor Paco es una extraordinaria persona que comparte momento a momento lo que él es y lo que ha significado su andar por la vida en compañía de este gusto convertido en pasión llamado literatura.

Denisse Buendía (poeta y activista)


Francisco Rebolledo, representa para mí lo que su libro, El sueño de la razón, es un escritor admirable por innumerables razones, pero es aún más fascinante como persona, la genialidad de sus bromas, siempre que veo a Rebolledo no lo dejo de ver, como lo nombraron hace años en relación a su novela Rasero, “un vidente fáustico” que a través de su novela, me dejó con la idea plantada en el cerebro; el orgasmo bien redactado, gramaticalmente estructurado, puede ser el conductor del tiempo. Celebro la lectura de hoy a su honor, hace falta acercarse a los escritores que marcaron la literatura de nuestro Estado. Felicidades.

Luis Marín (psicólogo y activista)


Llegué al taller de Rebolledo gracias a una amiga en común, que me invitó a unirme a su cofradía literaria. Cuando llegué, poco sabía de literatura, y en esto reside todo lo que puedo agradecer no sólo de Paco, sino de todas y cada una de las personas que conformaron ese taller durante el tiempo en el que a él pertenecí yo también: no mi “formación literaria”, sino comunitaria. Podría decir que entre muchas de las cosas que pueden agradecerse a Francisco Rebolledo una es la de crear espacios sociales para compartir la literatura que cada quien nos esforzamos en crear y recrear, no para recibir el aplauso y la admiración, sino, primero: el oído atento que con hospitalidad escucha nuestros textos, y segundo: el comentario o crítica que siempre hacen crecer más que una ovación o palmada en la espalda. Además de las sugerencias que hacen crecer la biblioteca, pues “tu texto me recordó a un cuento de…”, o “tu ensayo se parece mucho a la novela de…”, y se hacía necesario correr al encuentro de todo es bagaje de libros. Francisco Rebolledo, ese ser humano tan simpática que no deja de ser gruñón. Para él, yo era quien cometía un hipérbaton tras otro (una mala costumbre que no se me ha quitado). A Paco hay que agradecerle los regaños, el aprendizaje, la comunidad, y la literatura.

Yeni Rueda (editora y escritora)


Conozco a Franciso Rebolledo, principalmente por sus obras y creo que con eso ha bastado para darme cuenta del gran manejo de las herramientas literarias que ha logrado dominar, ya sea desde la narrativa o el ensayo. Además, me encanta que su obra se relacione con otros campos del saber que a muchos les puede parecer dispares, como la ciencia. Aunque nunca he asistido a sus talleres, también reconozco su labor como formador de escritores, sobre todo de una generación muy particular de Cuernavaca que ha demostrado las enseñanzas que se pueden obtener en su taller. Y nuevamente incluso en ese terreno sale de los límites preestablecidos. Por mis manos han pasado antologías de los alumnos de Rebolledo que no sólo son textos narrativos sino también de divulgación científica. Son pocos los escritores que son tan generosos con su comunidad literaria como lo es él. Si tener ningún tipo de acercamiento personal, siempre tendré como un grato recuerdo a Rasero, una novela que en los primeros años de la universidad me dio varias claves para atravesar los mundos narrativos, pero sobre todo, por darme la oportunidad de experimentar una de las lecturas más disfrutables de mi vida.

Efraím Blanco (escritor)


He conocido a Paco Rebolledo gracias a mi paso por su mítico taller; primero en la Escuela de Escritores Ricardo Garibay, luego en tardes de lunes o miércoles en La Rana de la Casona. Diría que lo que Paco hace es abrir puertas y ventanas a otros universos. Lo que se aprende en su taller es la constante práctica de la escritura, de las letras como el medio artístico más simple y más complejo, la eterna búsqueda de los detalles en la narración, en la realidad o en la ficción, en cada rincón y cada párrafo de cada texto. Lo de Rebolledo es una eterna pelea por la reivindicación del punto y coma que mal usamos, por el trabajo concienzudo del escritor y del creador artístico. Las tertulias en el fantástico taller son recorridos fantásticos por las obras de autores que seguimos buscando el camino y la maestría de quien sabe hablar y hacer disfrutar del Quijote, de los clásicos, de la ciencia y de la palabra como una gran maraña de conocimientos. De la mano de Paco, uno de los más grandes escritores mexicanos de nuestro tiempo (para muestra su enorme Rasero o el sueño de la razón), recorremos y vivimos las fronteras del cuento, mientras las trazamos, las redibujamos, las aprendemos del mejor guía al que uno podría seguir a la búsqueda de tierras míticas.

Fernando Méndez Arroyo (cineasta)


Yo conocí a Paco como maestro de la Facultad de Artes. En ese momento sólo daba una clase, y me quedé con tantas ganas de seguir aprendiendo de él que, entre unos amigos y yo, le pedimos abriera una clase que comparara la literatura con el cine. Así surgió su clase “De la literatura a la imagen”, la cual tomé como cinco veces. Cada clase con Paco es sumergirse a un pozo de conocimiento, y uno debe intentar empaparse lo más posible de todo lo que sabe. Es un maestro y una persona increíble.

Gustavo de Paredes (escritor)


No hace mucho, durante unas de las extensas pláticas que hemos sostenido con motivo de mi tesis de maestría en Literatura, a través de la cual analizo la novela Rasero o el sueño de la razón, Francisco Rebolledo me dijo: “Yo soy un alma vieja, un escritor al que le interesan los temas relacionados con otros siglos”. La simiente de sus inclinaciones literarias y filosóficas está en sus padres y su abuelo, por quienes profesa una especial devoción, al igual que en el Colegio Madrid. Gracias a ellos entendió el alto valor de estas disciplinas como herramientas de transformación intelectual. Pero también concede una particular relevancia a la ciencia, por la que, como hizo el Fausto de Goethe, se ha desvivido desde su juventud y sin la cual sería imposible entender su obra. Por otra parte, es bueno recordar que Rebolledo, en cada texto, afirma sus afanes republicanos y democráticos y su amor por el saber, causas por las que ha luchado a lado de importantes figuras de su generación. Este, pienso, será su mayor legado, el que autores más jóvenes debemos recoger y difundir. Si lo hacemos, probablemente descubramos el misterio que une a los sueños con la razón.

Montserrat Ocampo (escritora)


A Paco Rebolledo lo conocí en la Facultad de Artes de la UAEM cuando fue mi profesor de “De la literatura a la imagen”. Tenía muchas ganas de escribir en una licenciatura donde la literatura era escasa, y no fue hasta que cursé la materia con el maestro Rebolledo que, por fin, me sentí incluida. Tuve la fortuna de que Paco fuese mi tutor de novela y así fue como llegué a su taller. Para entonces, yo era la persona más joven en el grupo, inexperta y tímida, pero la guía de Paco fue fundamental para encontrar mi propia voz, lo mismo que la claridad y calidez de todos los compañeros. Paco ha sido mi maestro, la primera lumbrera que me mostró el camino, un iniciador, un tutor y un amigo. Vuelvo a sus consejos cada vez que pierdo la dirección. Un escritor trascendental, un genio de la palabra, que generosamente comparte su conocimiento. Mis palabras nunca harán justicia a mi enorme gratitud por el maestro Rebolledo. A mi maestro le debo uno de los más bellos pensamientos: “una prosa poderosa y certera”.

Carmen Mendonza (escritora y cocinera tradicional)


Lo que más admiro de Paco Rebolledo como maestro es su absoluta paciencia con sus alumnos. Presta la misma atención al detalle de los textos consolidados que a los incipientes que requieren más esfuerzo. Me asombra su capacidad para hablar de temas tan complejos como la partícula de dios o bosón de higgs , que hablar de cine, política o el Quijote. Es un hombre congruente con lo que dice, con lo que hace, con lo que piensa y con lo que escribe.

Diana Arenas (escritora)


Rebolledo me enseñó a escribir, pero desde que lo conozco no he dejado de aprender. Lucha por una correcta sintaxis, puntuación y ortografía. Suele decir que el escritor no es hasta que aprende a corregirse. Sus palabras son contundentes y la mayoría de veces no necesita repetirlas. Lo encuentro en la Universidad, en los libros y en su taller. Éste último, es uno de los espacios más cálidos para pasar un lunes, donde se pone sobre la mesa: literatura, magia, risas, correcciones, y de vez en cuando dulces y algún vino. Es un ambiente casi familiar en donde descubres su pasión por grandes obras como el Quijote, Pedro Páramo, las buenas películas y el café. Ha escrito desde ensayos sobre ciencia, hasta grandes novelas como Rasero. Lo último que leí fue La hija de Abba: Maravilloso. Es un hombre que se enoja por las injusticias que genera el gobierno, una persona fuerte, inteligente, de carácter duro y tanto su obra como su vida, inspira este camino literario. Es por eso que hemos aprendido de él y agradezco que nos haga ver, sin miedo, nuestros errores y que tenga esa paciencia para enseñar con generosidad a tantas y tantas generaciones.

Mónica Puyhol (escritora y empresaria)


Mi pasión por la literatura está iluminada por la obra de algunos escritores consagrados. Entre ellos, Francisco Rebolledo, amigo y siempre maestro, irradia una luz muy especial. Tuve el honor y la fortuna de ser su discípula en la Escuela de Escritores Ricardo Garibay. Cuando el diplomado para algunos de nosotros concluyó, le insistí, le imploré decenas de veces que siguiera dándonos taller de narrativa. Finalmente accedió. Fuimos varios los entusiastas seguidores quienes cada lunes, de seis a casi nueve de la noche, nos sentamos a corro para escucharlo, aprender y aprehender el cúmulo de saberes que bordan sus adentros, su obra y por supuesto sus talleres, madurados con paciencia y afecto inigualables.

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1 comentario

  1. Yo también fui alumno del buen “Paco” en el taller que impartía en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, campus Morelos. Mientras yo realizaba mis estudios de Maestría en Ciencias pude asistir durante dos años a ese maravilloso taller, donde descubrí mi amor por la redacción de relatos cortos y aprendí a apreciar mejor la literatura. Afortunadamente, fui parte del libro “Ciencia y Ficción”, publicado en 2009, como producto de esas horas de reunión y creación literaria.

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