Exiliados: Carlos Bautistab

Davo Valdés de la Campa

Algo que me fascina de Cuernavaca es la posibilidad de conocer a los artistas que admiras. De alguna u otra forma, al final logras a conocer los rostros y cuerpos detrás de obras que significan algo para ti. Me pasó con la obra gráfica de Iván Gardea, que conocí a través un libro que editó La Cabra Ediciones y el Fondo Editorial del Instituto de Cultura, por gestión del poeta, Ángel Cuevas. Tiempo después llegué a vivir al centro de Cuernavaca y por azares del destino coincidí en la misma vecindad con Gardea, es decir que ahora somos vecinos. Así ha ocurrido con otros artistas en otras situaciones y más allá de conocer a la persona, es interesante coincidir en espacios y charlas que revelan cómo la misma ciudad juega un papel importante en su obra, su proceso creativo y la forma de distribución de su trabajo. Otro artista que me ha interesado es Carlos Bautistab, curiosamente, como Gardea también es grabador, pero por cuestiones diversas a Bautistab no lo conozco en persona y sólo hemos mantenido contacto a través de las redes sociales.

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Carlos Bautistab nació en 1985. Estudió la Licenciatura en Artes Visuales en el Centro Morelense de las Artes del Estado de Morelos graduándose en el área de grabado en 2009. Impartió clases de grabado en la licenciatura de Artes Visuales del CMA de 2008 al 2011. Ha sido ganador del estímulo estatal FOECA/ PECDA en el periodo 2009-2010 en el estado de Morelos, así como la beca nacional FONCA periodo 2011-2012, ambas en el área de gráfica.
En su carrera cuenta con exposiciones colectivas e individuales en Estados Unidos, España, Alemania, Argentina, y en distintas ciudades de México. Destacan las exposiciones individuales:“Ictusgrafía” en el Jardín Borda en 2009 en Cuernavaca, Morelos; “Las cosas de allá arriba” en febrero de 2012 realizada en León, Guanajuato; “Lo Eterno” realizada en la galería de Barrio Sanfe en Oaxaca en 2011; “De lo natural a lo Celestial” en la galería del Centro Morelense de las Artes en 2014, y “Bitacora de lo natural”, en la Galería Espacio Centro en Oaxaca.
Ha colaborado en exposiciones y carpetas gráficas en distintos recintos, galerías y talleres, resaltando su participación a la lado de Francisco Toledo, Demian Flores, Jorge Noguez, Irving Herrera, Shinzaburo Takeda, Alejandro Pérez Cruz, Humberto Valdéz, Francisco Quintanar, Eddie Martinez, Iván Gardea, Ecko, Luis Lombardo, Francisco Quintanar, Victor Hernández, Humberto Valdez, Francisco Limón entre otros.
Desde hace cinco años, Carlos Bautistab vive y produce obra desde Oaxaca. Aquí están sus respuestas como #Exiliado de la #RuinaTropical

Para conocer más de su obra pueden visitar su pagina de Facebook.

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¿Eres de Morelos o en qué momento llegaste?
Mis padres son de Tabasco, nací y crecí los primeros años en la ciudad de México. Desde los seis años hasta los 25 viví en Cuernavaca. En ese tiempo también viví por lapsos cortos de tiempo en otras ciudades. Y desde hace cinco años vivo en la Sierra Sur de Oaxaca. Así que creo que no soy de ninguno de estos lugares, y a la vez soy de todos.

05¿Cuál era tu impresión de la ciudad?
Siempre me pareció mi lugar y considero que una parte de mí sigue allá. Siempre me gustó la ciudad, su peculiar clima (el de mi infancia), Conforme crecí me gustó el ambiente musical y artístico que se respira en la ciudad, me encantaba la cercanía con el Distrito Federal y tener acceso a muchas cosas, como museos, tiendas de materiales, etc. Pero conforme fui creciendo mis intereses comenzaron a descentralizarse tanto del D.F como de Cuerna, y comenzamos (mi esposa y yo) a soñar con vivir en un lugar frío, lleno de árboles, y sobre todo en medio de la naturaleza.

¿Por qué decidiste ser artista?
En realidad no sé si el ser artista es una elección, tal vez es un camino de causalidades y casualidades pero estoy convencido que desde niño siempre tuve una inclinación por las experiencias artísticas.Desde la música, el dibujo, el grafiti, y en cierto sentido el andar de vago (jeje). De hecho fue esta última razón la que me llevó a irme por tres años de la ciudad, justo antes de entrar al bachillerato. Al acabar el bachillerato regresé a Cuernavaca y comencé a tomar talleres de pintura en el Centro Cultural Universitario, y cursos de Diseño Gráfico y otras cosas, fue entonces cuando comencé a considerar estudiar una carrera que abarcará un poco de estos temas: pintura, dibujo, cuestiones digitales y fotografía. Fue entonces cuando decidí entrar al CMA y estudiar finalmente la carrera de Artes Visuales.

¿Por qué decidiste irte de Cuernavaca?
Cuernavaca es un lugar muy único. Por un lado existe mucha cultura, espacios para exposiciones desde galerías pequeñas hasta museos, muchos artistas consagrados han decidido pasar sus días en esta ciudad. existen también muchos proyectos que promueven el arte emergente; existen muchas opciones para estudiar artes plásticas, artes visuales, restauración. Esto a diferencia de muchas otras ciudades del país (incluso tiene más opciones que en Oaxaca), pero pasa algo muy triste, no existe mercado para la obra, y cuando decides vivir de esto te das cuenta que no puedes estar solamente esperanzado en dar clases en alguna casa de cultura o inclusive en alguna universidad, o vivir de becas y estímulos, pues creo firmemente que una carrera no se construye únicamente de esto y a veces esta situación (sólo hablo al tanteo) causa que los artistas jóvenes comiencen a buscar otras opciones para poder vivir, incluso tener que dejar la producción artística, lo cual creo que sí es un problema grave para la cultura en esta ciudad.

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Por otro lado y el más importante es que aunque Cuernavaca es parte de mí, debido a mi historia familiar, no tengo ese apego que observo en muchos amigos, de “su lugar”, “su ciudad”, el lugar donde muchos nacieron y donde tal vez mueran, no sé si me explico. Tal vez por este hecho, me fue fácil comenzar a buscar un lugar donde principalmente me alimentará internamente para poder entonces producir mi trabajo, y es por eso que decidí venir a Oaxaca, y es por esa misma razón que tampoco me interesó vivir en la ciudad sino que me vine a una región alejada, porque para mí es más importante el contacto interno con la naturaleza, con lo inaudito, para entonces poder producir un arte que sea honesto y congruente con lo que pienso.

¿Cuál es tu percepción de la ciudad desde donde estás?
Creo que mi percepción ha mejorado desde que salí de la ciudad, pues reconozco que cuando me fui estaba un poco hastiado, de la misma ciudad, de la violencia, del narco, del tráfico, y sobre todo del mismísimo mainstream del arte local, pero conforme observo lo que pasa (vía Facebook) me doy cuenta que no todo está mal, al contrario, conozco artistas jóvenes que están egresando de las universidades de arte, y que traen mucha creatividad y un trabajo muy bueno. También sigo a mis amigos y ex-alumnos y observo que su trabajo es mucho más solido, observo que existen más lugares para exponer e incluso para vender, además de promocionar el arte local, y uno de los ejemplos claros es todo el movimiento de la #RuinaTropical que se ha dado, gracias a que los artistas, escritores, músicos y fotógrafos están comenzando a colaborar de manera comunitaria y creo que eso es lo que le faltaba a Cuernavaca, proyectos como éste. En síntesis, creo que los proyectos dónde se vincule toda la comunidad artística hará de Cuerna una ciudad verdaderamente cultural, y atraerá el ojo nuevamente del añorado y extinto turismo así como de compradores de arte.

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¿Hay alguna relación entre tu obra y Cuernavaca? ¿Ha influido Morelos en tu proceso creativo?
A lo primero digo que no, y a lo segundo sí. Pues mi trabajo no busca narrar el entorno de la ciudad, mucho menos de lo que simboliza Cuernavaca para mí, pues mi trabajo se fundamenta principalmente en la relación Hombre-Dios, Hombre-Naturaleza, Hombre-Divinidad, y claro que hago uso de los recursos de la figuración, principalmente la geometría y la naturaleza, así como de la figura humana y el retrato, pero nunca intento representar lo que es en sí el contexto físico que rodea al ser humano mucho menos al ser humano citadino. Por otro lado el lugar de dónde vengo si tiene relación con mi proceso, pues justamente conocerme como un ser espiritual dentro de la ciudad, cambió mi percepción de lo que busco y de lo que intento representar en mi labor artística, y es por esto que ahora vivo en un lugar que está desprovisto de tantos conceptos de lo que suponemos como nuestro lugar, como lo propio, o lo que debe ser, etc. Ahora vivo de manera más austera e intento vincularme más con los aspectos de la naturaleza y lo natural. Al final mi obra sí es un autorretrato continuo, sólo que no describe lo que está fuera de mi, sino lo que está dentro, lo más puro y lo más honesto posible.

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