El agua en Cuernavaca

|Por Fernando Lezama |

 

Para todas las ciudades, el agua es un factor importante para su existencia y desarrollo. Cuernavaca se asienta entre barrancas y está dotada de una gran cantidad de manantiales que forman parte del panorama urbano y que hacen de nuestra urbe un lugar muy atractivo.
Las cañadas delimitan el centro y las colonias aledañas, antes poblados prehispánicos, como el de San Antón o Acapantzingo; todos estos asentamientos se desarrollaron gracias al agua proveniente del corredor biológico Chichinautzin. En este caso me concentraré en las principales barrancas y manantiales que históricamente han dotado del recurso a la ciudad.
Andando por la ciudad es fácil encontrarse con acueductos como en la calle Carlos Cuaglia o en Gualupita, cerca del Mercado construidos en el siglo XVII y que acarreaban el agua desde los manantiales del barrio de La Gualupita y que aún alimenta las fuentes del parque Melchor Ocampo. Este manantial abastecía a la ciudad a través de estos acueductos para desembocar a ras de calle en lo que se conoce en México como “apantle” o canal, para deslizarse al centro de la ciudad por gravedad. Muchos años después los canales abiertos se sustituyeron por tuberías de barro, las cuales se pueden conocer en el Museo de Arte Indígena Contemporáneo de la UAEM y en el Museo Regional Cuauhnáhuac, ésta red de tuberías alimentaban a algunas residencias y fuentes que se encontraban en parques, calles y plazas públicas. Un ejemplo aún vivo es la vieja fuente del “León” sobre la avenida Morelos a un costado de Catedral.
Un dato curioso es que en el acueducto de la Calle Carlos Cuaglia (finalizando el andador Barranca de Amanalco) se encuentra una placa con una leyenda que asegura que ese acueducto alimentaba al Jardín Borda, dato erróneo ya que si vemos los niveles de la ciudad el acueducto esta en un nivel mas bajo que el Jardín, si hablamos que el agua se conducía por gravedad es imposible que por si sola alimentara al mencionado jardín.
Este dato me lleva a hablar de otro manantial muy importante y casi desconocido, el manantial de Tlaltenango, ubicado a un costado del Templo de San Gerónimo se puede ver un tanque de piedra del cual salen muchos tubos, este manantial abastecía a la ciudad desde la parte norte.
En el Jardín Borda se puede encontrar dentro del “Jardín de las Rosas” una fuente adherida a una pared, éste era el acceso del agua al gran jardín y en tiempos de Maximiliano se construyó el estanque mayor como una especie de presa para aumentar la presión del agua para el riego y los chorros de las fuentes. En aquel entonces el agua del estanque no era verde ya que era agua corriente, esto quiere decir que no permanecía allí, sino que circulaba.
Otra fuente de agua en la ciudad, y quizá la mas importante, es el Túnel ubicado en la colonia Pradera antes de Tlaltenango, y que a alimentado al centro de la ciudad desde finales del siglo XIX.
En la colonia las Águilas podemos ver un viejo acueducto de piedra cuyo contenido proviene del manantial de Chapultepec y que impulsaba un generador para el alumbrado público de la ciudad a principios del siglo XX, actualmente ya no funciona el generador pero el acueducto sigue acarreando agua, desemboca en una gran fuente con forma de Águila, haciendo honor al nombre de la turbina que impulsaba.


En el lado poniente de la ciudad existe uno de los lugares más memorables para estar en contacto con el agua, el Salto de San Antón, que junto al Salto Chico, fue un sitio que en sus buenos tiempos atrajeron a los visitantes de Cuernavaca, pero a estas fascinantes caídas de agua y a la colonia donde se localizan le dedicaré un texto especial mas adelante.
Cuernavaca es conocida por ser una ciudad de grandes jardines y abundante vegetación llena de color, es imposible concebir a la ciudad sin sus barrancas, ríos y cascadas, los cuales le dan la identidad y en marcan a sus barrios y colonias. Sin duda alguna el tema del agua en la ciudad es indispensable para conocer su trascendencia histórica y hacer conciencia de su valor.

 

 

 

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *