Bienvenidos a Coadnabaced

El artista Pablo Ramírez González ha recreado un espacio hace mucho tiempo desaparecido cuyos ecos sobreviven en nuestra Cuernavaca actual: Coadnabaced, aquella ciudad que Hernán Cortés vio por primera vez antes de la proeza de conquistar México-Tenochtitlán.

Producto de un malentendido entre civilizaciones, el nombre tlahuica de la ciudad, Cuauhnáhuac, fue descompuesto y transformado por el conquistador para hacerlo más accesible al castellano. Con el paso del tiempo, el nombre iría convirtiéndose en Cuernavaca, un término que recuerda a dos palabras castellanas pero que no tiene sentido alguno. Es una ciudad que “emerge como producto de la incapacidad del famoso colonizador para comprender el náhuatl y a toda una cultura local y es también resultado del protocolo colonialista basado en la imposición de un lenguaje sobre otro, disfrazado de una imprecisa traducción. La historia de América Latina está plagada de este tipo de erratas y contradicciones, las cuales permanecen vivas y habitan sus ciudades, sus imaginarios colectivos, sus políticas, sus historias y sus identidades.”

Con sentido del humor y ojo inquisitivo, Pablo Ramírez ha recreado algunas imágenes tópicas de nuestro discurso historiográfico y las ha adaptado a un nuevo relato, el relato de los equívocos materializados, las frases interpretadas en sentido literal. “Este espacio es un entorno plagado de confusión y ambigüedad, que se refleja en una instalación configurada por imágenes históricas distorsionadas, mapas y esculturas de personajes ficticios que han quedado atrapados entre el cruce de tiempos, traducciones erradas y malentendidos aceptados colectivamente.”

Las piezas fueron expuestas en el MuCiC (Museo de la Ciudad de Cuernavaca) durante dos semanas. La efímera permanencia de Coadnabaced en el recinto fue, sin duda, un guiño sarcástico de la ciudad.

 

 

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