Árboles y Barrancas

| Karime Díaz | Fotos: Karime Muñoz |

 

Cuernavaca, la hermosa ciudad donde la primavera es eterna y como lo mencionan algunos expertos, Cuernavaca es la ciudad más arbolada de México y es que este imperio conquistado por Moctezuma se encuentra en un lugar único en el plano mexicano. Son varios los factores que concurren para que Cuernavaca tenga ese paradisíaco y tan adorado clima por muchos habitantes y visitantes. De manera natural, la ciudad se encuentra en una zona donde confluyen dos tipos de vegetación: al norte, el Bosque Templado y al centro y sur la Selva Baja Caducifolia. Lo anterior tiene una armonía especial con la altitud en Morelos que baja de norte a sur; sin embargo, esta armonía por sí sola no es lo que hace única a Cuernavaca. Uno de los elementos más importantes en la ciudad, es la gran cantidad de barrancas que adornan los alrededores que de manera seductora envuelven e hidratan las venas de esta particular y casi delimitada zona (Dorado, et al. 2012). Además de las barrancas, es la vegetación en sí la que contribuye a que Cuernavaca sea reconocida por su excelente clima.

Fue el Barón Alejandro de Humboldt quien en una de sus expediciones botánicas se refirió al sudoeste de la ciudad como un lugar donde reina la eterna primavera). Las barrancas albergan un microclima especial que se refleja en el resto de los rincones de la ciudad, que fue lo observado por el Barón. Por estas mismas razones, a la ciudad en sus orígenes se le nombró Cuauhnáhuac que desprendido del vocablo náhuatl, hace referencia a la arboleda que rodea este paradisíaco lugar. Además de lo anterior, históricamente Cuernavaca se ha caracterizado por ser cuna de varios jardines que recibieron muchas especies de diferentes partes del mundo debido a que las condiciones en la zona son idóneas para el desarrollo de muchas especies vegetales.

El Jardín Borda es un ejemplo de lo antes mencionado, ya que fue un centro de distribución de varias  de las especies que habitan hoy en día en la ciudad. Este lugar fue construido para Don José de la Borda quien era un naturalista nato y su hijo tenía un gusto particular por las plantas. Este jardín posteriormente fue elegido por el emperador de México, Maximiliano y su esposa Carlota quien era fiel amante de los árboles, y mandó traer diferentes especies de diversas regiones del mundo para engalanar el jardín. Estas plantas pronto tomaron fácilmente las calles de la ciudad y provocaron que se vistiera de flores durante la primavera floreciendo con exuberantes colores. Entre las varias especies introducidas, se encuentra la Buganvilia, que ha sido ícono de la ciudad por mucho tiempo por la abundancia y belleza de esta especie. Este arbusto es originario de América del Sur pero ha engalanado a la ciudad con sus tonos de rosa que evocan una colorida tranquilidad. A pesar de que muchas de las especies vienen de fuera, son varias las especies nativas que coexisten con ellas. Los Cazahuates que florecen en invierno y que tupen algunas zonas de la ciudad con flores blancas que caen en racimos cual cascada mirando al fondo de las barrancas. Los guajes que se llenan de esferas blanquecinas y cuyas semillas son utilizadas en algunos platillos de las mesas Morelenses. A pesar de que muchas de las especies en la ciudad son exóticas, ellas reciben a los visitantes como si fuesen residentes enriqueciendo y fortaleciendo aún más el hecho de que Cuernavaca se encuentra junto a los árboles. Son los árboles que junto a las excelentes condiciones climáticas y naturales, las erradas y verdes barrancas las que nos permiten decir orgullosamente que somos habitantes de “La ciudad de la eterna primavera”.

 

 

 

 

2 comentarios

  1. Excelente trabajo de ambas , me interesa contactarlas . Soy docente de la UAM-X el tema de las barrancas de la cd. de Cuernavaca desde la perspectiva del paisaje cultural es un tema que estoy desarrollando.

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