8 de marzo: A todas las mujeres…

| Por Andrea Acevedo | Grabados: Colectiva Mugres |
Las negras, las morenas, las guayabas, las tostadas, las indígenas, las gordas, las flacas, las anoréxicas, las lesbianas, las servidoras públicas, las políticas, las trabajadoras sexuales, las migrantes, las ricas, las amas de casa, las trabajadoras domésticas, las empresarias, las campesinas, las músicas, las heterosexuales, las pobres, las maestras, las cocineras, las cuidadoras, las doctoras, las transexuales, las artistas, las artesanas, las locas, las jóvenes, las niñas y las ancianas. A todas nos ha sacudido el desprecio, la humillación, la discriminación, por ser o no ser, desde muy pequeñas y que como sombra nos persigue el resto de nuestras vidas.


Levantarse todas las mañanas y tener la angustia, esa ansiedad e incertidumbre, aun cuando no has terminado el desayuno, ¿Qué voy a hacer de comer hoy?, subir al transporte público muy temprano para ir al trabajo o bien ir a dejar a las hijas/os a la escuela y ahí están otra vez las miradas que desnudan, los repegones que nos hacen vomitar ira, impotencia y miedo. En el camino te persiguen los puestos de periódicos y las personas vendiendo ese periódico quesque de mayor circulación, donde hay más rojo que nada y siempre encabezados finos que enchinan la piel hasta sin pronunciarlos. Y que quizá llegas al trabajo y ahí esta ese compañero o el mismo jefe que se siente muy galán y todos los días insiste en decirte lo bella que te ves y clavar sus ojos en tus chichis, con o sin escote.
Regresar a casa, cansada, como cualquiera que trabaja, pero ahí te esperan los bonitos enunciados: ¡Sírvele de comer a tu papa, a tu hermano…! ¿O la bonita frase Qué hiciste de comer? Preparar todo para el día siguiente, bañar a los niños/as…que si la ropa está limpia, que si la casa está sucia, que si algún miembro de la familia está enfermo, que si las actividades vespertinas, que si el perrito o la gatita ya no tienen comida, hay que ponerle agua a las plantas, los trastes del desayuno no se lavan solos, la tarea con los hijos/as…
Y esto solo hablando de las tareas domésticas, de esa doble o triple jornada, de ese trabajo que nadie paga y que casi siempre, con pocas excepciones lo hacemos las mujeres.
En México según INEGI 2015, 55% de las horas trabajadas remuneradas y no remuneradas, es realizado por mujeres, el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, en su mayoría realizado por mujeres, sostiene al trabajo remunerado.
Todo esto para recordar que el 8 de marzo inicia con la reivindicación de las mujeres trabajadoras y que se instaura, luego del incendio de 1911 en Nueva York de una fábrica de textiles, donde trabajaban mujeres que habían iniciado un movimiento social para demandar mejoras laborales.


Mujeres murieron en la lucha por sus derechos, han pasado casi 100 años desde este hecho que marco la historia de la humanidad, año con año se refrenda la importancia de caminar hacia la igualdad, las mujeres nos esforzamos en hacerle saber al mundo que este día es crucial para visibilizar el rezago, la discriminación y la desigualdad que vivimos las mujeres, pero tal parece que no importa los pronunciamientos o las actividades que se hagan.
De cualquier forma, nuestra historia de reivindicación y de persecución, nuestros objetivos y nuestros logros, no se aprenden en la escuela, porque no se enseñan. No somos una excepción, somos una constante que ha sido silenciada.
Por eso, el 8 de marzo sigue siendo para muchas personas un segundo día de las madres. Nos felicitan, nos regalan flores, ese día se acuerdan de los “temas de mujeres”, hacen eventos especiales, aunque no se tenga un mayor interés en los temas de fondo. Aunque el resto del año, todo siga igual silenciado.
Por eso este año se llama a un paro internacional de labores, poco más de 45 países de suman a esta iniciativa, “Si nuestras vidas no importan produzcan sin nosotras”, el paro es una manera de mostrar la inconformidad con las violencias machistas, con la desigualdad en los salarios, con la triple jornada, con el acoso en callejero y laboral, con continuar siendo silenciadas, es verdad que hemos avanzado, pero no es suficiente, porque la discriminación y desigualdad se vive, se siente.
Porque continúan mujeres muriendo a manos de sus parejas, porque continúan niñas pariendo hijos/os productos de violaciones, porque de cada 3 personas con jubilación o pensión solo una es mujer…y muchos más por qué.
En Morelos, podemos decir que al menos en términos de igualdad en cuanto al poder ejecutivo, 9 de las 15 Secretarías de Estado están al mando de una mujer, cosa que no pasa en muchos de los Estados.
@AndreAVOZ

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *