10 años de la Ley de Acceso a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres

||Por Andrea Acevedo||

 

De manera general, existen comentarios desde burlones-agresivos hasta de hartazgo con el tema de las mujeres nuestros derechos y la violencia que vivimos.
Que si ya tenemos más derechos que los hombres, que si somos feminazis, que si ya nos pasamos de… feministas entre otra serie de comentarios bárbaros. Si usted es de esas personas que coincide o ha hecho alguno de los anteriores comentarios, sería de gran ayuda para la humanidad que continúe leyendo estas columnas aún cuando no cambie de opinión y considere necesario debatirlas.

“Los hombres mueren a manos de hombres, las mujeres mueren a manos de hombres”

Este año se cumple la primera década de la existencia de la Ley de Acceso a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres en México y en Morelos, ya que el mismo año que fue aprobada por el Congreso local. Ambas derivadas de un contexto socio-político complejo, frente al gran número de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, al alto índice de feminicidios en Morelos siendo un Estado con poca población, además de los gobiernos panistas tanto federal como local que perdían toda legitimidad y ante el desastre de “la guerra contra el narcotráfico”.
Aunado a esto, la presión internacional y la opinión pública nacional por los casos que en ese entonces aún estaban en proceso, como el tema de las jóvenes asesinadas que fueron encontradas en campo algodonero de Ciudad Juárez; orillaron a la clase política mexicana optar por medidas como la creación de esta ley.
Sin embargo, esto no hubiera sido posible sólo por la buena voluntad política de quienes se encontraban en los puestos de toma de decisión, también fue posible gracias a la lucha de la  sociedad civil, la academia, el movimiento feminista y las mujeres diputadas aliadas que lograron negociaciones importantes con sus homólogos. Sin duda, un acontecimiento histórico y fundamental en la vida legislativa de este país y la participación política de las mujeres.
En concreto, según datos del INEGI en México, entre 2013 y 2015 los asesinatos de mujeres aumentaron un 46 por ciento más que durante 2007 y 2009. Tal parece que los datos duros no prueban que esta ley haya disminuido la violencia contra las mujeres, al contrario, parece que ha aumentado.
Sin embargo, una lectura poco más alentadora es que probablemente el reflejo del aumento en las estadísticas es el reflejo del aumento de la cultura de la denuncia en las mujeres que viven violencia, impulsada por campañas de prevención y denuncia a las que se abrió paso con esta ley.
Por otra parte, hablando en concreto de nuestro estado, Morelos, esta ley abrió paso a políticas públicas de prevención, unas más eficientes que otras, pero al fin y al cabo un escalón más rumbo a la igualdad y la vida libre de violencia para las mujeres.
Por ejemplo, la tipificación del feminicidio como delito grave con hasta 60 años de prisión, lo que pone sobre la mesa la aceptación política, social y legal de un problema de género, que las luchadoras sociales tardaron años para poder subirlo a la agenda política y pública.
Y, finalmente, un hecho mucho más reciente, pero no por ello menos importante, ya contamos con un Centro de Justicia para Mujeres que cuenta con personal especializado para atender a mujeres que viven violencia y desean denunciar. Debe haber atención médica, psicológica y legal.
Es verdad que la realidad parece desalentadora, pero la información y hacer uso de los instrumentos e instituciones que existen impulsan a cultura menos desigual y menos violenta tanto para mujeres como para hombres.

@AndreAVOZ

 

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